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Racismo y sexismo: los vicios ocultos de la Inteligencia Artificial

Joy Buolamwini estaba investigando en el MIT sobre el reconocimiento facial cuando comenzó a notar algo extraño.

Cada vez que se sentaba frente a la cámara frontal de un sistema, no reconocía su rostro, incluso después de haber funcionado con sus amigos de piel más clara. Pero cuando se puso una simple máscara blanca, la animación de seguimiento de rostro de repente iluminó la pantalla.

Sospechando un problema más generalizado, llevó a cabo un estudio sobre los sistemas de reconocimiento facial de Microsoft, IBM y Face ++, una startup china que ha recaudado más de 500 mdd de inversionistas.

Buolamwini probó los sistemas con 1,000 caras distintas, pidiendo que diferenciaran cada una entre hombre y mujer.

Las tres compañías lo hicieron espectacularmente bien al discernir entre caras blancas y hombres en particular.

Pero cuando se trataba de mujeres de piel oscura, los resultados eran sombríos: hubo un 34% más de errores en las mujeres de piel oscura que en los hombres de piel clara, según los hallazgos que Buolamwini presentó el sábado 24 de febrero en la Conferencia sobre Equidad, Rendición de Cuentas y Transparencia en Nueva York.

A medida que los tonos de piel de las mujeres se volvían más oscuras, las probabilidades de que los algoritmos predijeran su género correctamente eran como “lanzar una moneda”. Con las mujeres de piel más oscura, los sistemas de detección de rostros confundieron el género casi la mitad de las veces.

El proyecto de Buolamwini, que se convirtió en la base de su tesis del MIT, muestra que las preocupaciones sobre el sesgo están agregando una nueva dimensión a la ansiedad general en torno a la inteligencia artificial.

Si bien se ha escrito mucho sobre las formas en las que el machine learning reemplazará labores humanas, el público ha prestado menos atención a las consecuencias de los conjuntos de datos sesgados.

¿Qué sucede, por ejemplo, cuando los ingenieros de software entrenan sus algoritmos de reconocimiento facial principalmente con imágenes de hombres blancos? La investigación de Buolamwini mostró que el algoritmo mismo se vuelve prejuicioso.

Otro ejemplo salió a la luz en 2016, cuando Microsoft lanzó su chatbot de IA en Twitter. Los ingenieros programaron el bot para aprender el comportamiento humano al interactuar con otros usuarios de Twitter. Después de solo 16 horas, la cuenta fue cerrada porque sus tweets se habían convertido en un hilo de mensajes sexistas pro-Hitler.

Los expertos más tarde dijeron que Microsoft había enseñado a Tay a imitar el comportamiento, pero no lo entrenaron lo suficiente para saber qué comportamiento era el adecuado.

Suranga Chandratillake, un importante capitalista de riesgo en Balderton Capital en Londres, Reino Unido, dice que el sesgo en la IA es un tema tan preocupante como el de la destrucción de empleos.

“No soy negativo acerca del impacto en el trabajo”, dice. El problema más grande es construir sistemas alimentados por una inteligencia artificial que tome datos históricos para emitir juicios.

“Los datos históricos podrían estar totalmente sesgados”, dice Chandratillake desde su oficina en Kings Cross, que está justo en la calle de la sede de DeepMind, la compañía líder de inteligencia artificial de Google.

“En promedio, la gente aprueba hipotecas para hombres o personas que son blancas, o de cierta ciudad”. Cuando el poder de emitir ese juicio se otorga a una máquina, la máquina “codifica ese sesgo”.

Hasta ahora, los ejemplos de sesgos causados por los algoritmos han parecido triviales, pero en conjunto pueden tener un impacto, especialmente con tantas compañías que compiten por incorporar inteligencia artificial a sus aplicaciones y servicios. (Las menciones de “IA” en los anuncios de resultados financieros se han disparado en el último año, según CB Insights, incluso de compañías poco probables como Procter & Gamble o Bed Bath & Beyond).

En los últimos meses, varios investigadores han señalado cómo incluso el Traductor de Google ha mostrado signos de sexismo, sugiriendo automáticamente palabras como “él” para los trabajos dominados por hombres y viceversa, cuando se traduce desde un idioma de género neutro como el turco.

Camelia Boban, una desarrolladora de software en Italia, también notó el 4 de febrero que Google Translate no reconocía el término femenino para “programador” en italiano, que es programmatrice. (Ella dijo en un correo electrónico reciente a Forbes que el problema ya se ha corregido).

Tales ejemplos pueden sonar sorprendentes cuando se espera que el software sea lógico y objetivo. “La gente cree que las máquinas son racionales”, dice Chandratillake. “Terminas sin darte cuenta de que en realidad, lo que debería ser meritocrático, no lo es en absoluto. Es solo una codificación de algo que no estaba desde el inicio”.

Cuando los humanos toman decisiones importantes sobre la contratación o la concesión de un préstamo bancario, es más probable que se les pregunte sobre su razonamiento. Hay menos motivos para cuestionar a la IA debido a “este barniz de nueva tecnología innovadora”, dice, “pero está destinada a repetir los errores del pasado”.

Hoy en día, los ingenieros están demasiado concentrados en construir algoritmos para resolver problemas complejos, en lugar de construir un algoritmo para monitorear e informar cómo está funcionando el primer algoritmo, una especie de perro guardián algorítmico.

“Hoy, la forma en que se configura una gran cantidad de inteligencia artificial es básicamente una caja negra”, agrega. “Las redes neuronales no son buenas para explicar por qué tomaron una decisión”.

Buolamwini de MIT señala la falta de diversidad en imágenes y datos utilizados para entrenar algoritmos.

Afortunadamente, este es un problema en el que se puede trabajar.

Después de que Buolamwini del MIT envió los resultados de su estudio a Microsoft, IBM y Face ++, IBM respondió replicando su investigación internamente, y lanzando una nueva API, de acuerdo con un participante de la conferencia que asistió a su presentación.

El sistema actualizado ahora clasifica a las mujeres de piel oscura con una tasa de éxito del 96.5%.

Fuente: forbes.com.mx

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Una de las creencias sobre el ADN más extendidas queda en entredicho

Una investigación liderada por un equipo de la Universidad de Córdoba prueba que los huecos generados espontáneamente en el ADN no son equivalentes a los producidos en su reparación, como se creía hasta el momento. El estudio ha conseguido arrojar luz sobre un aspecto poco conocido de la estabilidad química de la información genética y su reparación, y abre las puertas a futuras investigaciones sobre el ADN y a sus múltiples aplicaciones, especialmente en el campo de la biología y la medicina.

Desde que el ADN fue aislado por primera vez en 1869, la comunidad científica no ha cesado en el empeño de descubrir su funcionamiento y desvelar sus secretos. A pesar de los avances realizados en este campo, aún queda camino por recorrer. Un ejemplo de ello es la investigación publicada hoy en la revista PNAS por un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba adscrito al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC) y liderado por los catedráticos de Genética Rafael Rodríguez Ariza y María Teresa Roldán Arjona.

En este trabajo, el equipo cordobés ha logrado rebatir una de las ideas más extendidas entre la comunidad científica, que había aceptado tácitamente que siempre que una molécula de ADN pierde una de sus “letras” –las bases nitrogenadas que lo componen–, el hueco que queda ocupa siempre el mismo espacio.

El equipo cordobés ha logrado rebatir una de las ideas más extendidas entre la comunidad científica

Esa pérdida es habitual y ocurre de dos formas diferentes: de manera espontánea –cuando se rompe el enlace que une la base a la molécula de azúcar– o “premeditada” –cuando una proteína reparadora elimina una base dañada–. Hasta ahora se había aceptado la idea de que esas desapariciones eran equivalentes. Hoy, esa idea generalizada ha sido rebatida en el artículo.

Utilizando como organismo modelo la planta Arabidopsis thaliana, y analizando la actividad enzimática de dos tipos de proteínas que reconocen y procesan esos huecos –conocidos como sitios abásicos–, el equipo ha obtenido resultados que contradicen dicha suposición.

Los investigadores se centraron en una base concreta: la guanina y uno de sus derivados, que desaparece espontáneamente con frecuencia, pero también es eliminada de forma activa por reparación. Los resultados muestran que en ambos casos el hueco es reconocido por un tipo de proteína, pero solo los generados por reparación son procesados por una distinta. Por tanto, existen diferencias entre ambos tipos de sitios abásicos que no habían sido detectadas hasta ahora.

La investigación ha conseguido arrojar luz sobre un aspecto poco conocido de la estabilidad química de la información genética y su reparación, y abre las puertas a futuras investigaciones sobre el ADN y a sus múltiples aplicaciones, especialmente en el campo de la biología y la medicina.

 

Referencia bibliográfica:
Casimiro Barbado, Dolores Córdoba-Cañero, Rafael R. Ariza and Teresa Roldán-Arjona (2018). “Non-enzymatic release of N7-methylguanine channels repair of abasic sites into an AP-endonuclease independent pathway in Arabidopsis”. PNAS 115 (en prensa).
El estudio ha sido desarrollado por el grupo de investigación BIO301 “Epigenética y Reparación de ADN” del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba a través del proyecto “Remake”, financiado con fondos Feder por el Programa de I+D+I del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, dentro de la convocatoria de “Retos y Excelencias” de 2016.

 

Fuente: Universidad de Córdoba vía   agroalimentando.com | agenciasinc.es/

Crean chocolate que prolonga la vida

Científicos rusos crearon un chocolate con carne de erizo, estrellas de mar y limón que mejora el metabolismo y prolonga la vida, informó la Academia de Ciencias de Rusia (ACR).

“Ese extracto de vitaminas marinas ralentiza el envejecimiento y corrige los procesos metabólicos, lo que mejora la calidad de vida y contribuye a la longevidad”, señala la ACR

El chocolate, llamado “Obra maestra del mar”, incluye sustancias extraídas de erizos y estrellas de mar, cuyo sabor es atemperado por el limón.

Los científicos del Instituto de Química Biorgánica, adscrito a la Universidad Federal del Extremo Oriente ruso, consideran que ese cóctel hará que el chocolate sea mucho más beneficioso para el organismo.

Este instituto lleva más de 40 años estudiando la estructura y las propiedades médico-biológicas de las sustancias marinas naturales, lo que les ha permitido en el pasado crear exitosamente fármacos y suplementos alimenticios.

Hace unos meses científicos de esa universidad presentaron en Moscú nuevos alimentos hechos a partir de algas rodófitas y laminarias de las costas del Océano Pacífico, como ensaladas, gelatina, panes y salchichas.
Fuente: http://noticieros.televisa.com

Politécnicos crean chocolate para adelgazar

Investigadores del IPN crearon un chocolate que ayuda a bajar de peso; entre sus propiedades incluye la oxidación de grasas que permite eliminar las que hay en exceso así como a reducir la masa corporal del abdomen y otras zonas donde se acumula de más.

Los chocolates, junto con las flores, son los artículos favoritos para regalar el 14 de febrero, y aquellos que contribuyen a bajar de peso son una buena opción para el Día del Amor y la Amistad.

Este nuevo tipo de chocolate es distribuido a través de Polisalud, una comercializadora del IPN que nació del sistema de emprendedores del Instituto Politécnico Nacional, que está impulsando la comercialización de las investigaciones científicas comprobadas del Instituto para que no queden en papel y beneficien a la sociedad.

“Se trata de un producto único, debido a su combinación de ingredientes naturales entre los cuales se logró sintetizar té verde para obtener sus mejores cualidades. Este chocolate puede ser consumido por todo tipo de personas sin importar su edad”, explicó la doctora Gabriela Gutiérrez del IPN.

“Por primera vez se tiene un chocolate que ayuda a bajar de peso debido a la combinación de productos naturales que por más de un año estuvo a prueba. Ahora lo ofreceremos a la gente como un producto hecho en México y de calidad, que este 14 de febrero resulta la mejor opción”, destacó la investigadora.

Estos chocolates en presentaciones vistosas, son una combinación de pasta de cacao, leche y Alga Parda (Ascophyllum Nodosum), una levadura de cromo y extracto de la hoja de té verde, entre otros ingredientes, que apoyan el diluir la grasa corporal.

Gabriela Gutiérrez, también directora de Polisalud, dijo que durante las pruebas de laboratorio se logró obtener una de las mejores micropartículas de té verde que a nivel mundial se pueden encontrar.

Esto garantiza que se tengan y conservan todas las propiedades benéficas relativas al te verde, especialmente las catequinas, relacionadas con la prevención de cáncer, enfermedades cardiovasculares, actividad antioxidante y mejora del metabolismo.

“Otras propiedades de esta combinación es la oxidación de las grasas que permite al organismo eliminar las que hay en exceso, con lo que se reduce la masa corporal en el abdomen y otras zonas donde se acumula de más”, explicó Gutiérrez.

Se trata de uno de los pocos suplementos alimenticios que se pueden encontrar enriquecidos con una levadura de cromo orgánico, lo cual lo hace totalmente eficaz y seguro para el consumo humano.

“Y porque la concentración de sus activos está perfectamente estudiada y calculada para dar los efectos demostrados en múltiples estudios científicos”, concluyó la directora de Polisalud.

 Con información de Notimex | noticieros.televisa.com

Cemento emisor de luz abre alternativa a la construcción sustentable

El invento es obra de un ingeniero civil de Michoacán y permite generar espacios iluminados sin impacto ambiental y sin costos de mantenimiento.

Con el fin de generar espacios iluminados con energía sustentable y sin costos de mantenimiento, un investigador de la universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) desarrolló un cemento emisor de luz.

Este desarrollo busca contar con nuevas alternativas en la construcción y con un bajo impacto ambiental, dijo el investigador José Carlos Rubio Ávalos en entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El ingeniero civil señaló que el cemento convencional en general pasa desapercibido, aunque forma parte del entorno y es considerado el material más utilizado por el ser humano después del agua.

México, destacó, es uno de los principales productores mundiales de cemento para la construcción de casas, edificios, puentes, carreteras, hospitales, hoteles, presas para agua, etcétera.

El cemento convencional, llamado Portland, se forma por un gel de silicato de calcio hidratado, cristales de cal y agujas de sulfoaluminatos cálcicos dispersas como redes.

Estos elementos permiten que los cuerpos o sólidos elaborados con este tipo de cemento sean opacos o que la luz no pueda ser transmitida al interior de la pasta de cemento.

Para que el cemento tuviera luz, el investigador requirió que la iluminación se transmitiera al interior del sólido y llegará a los cristales.

Luego, la luz producida por los cristales es emitida al exterior, y por ello, las resinas transparentes o semitransparentes son las utilizadas de manera comercial y su durabilidad se limita a la exposición o radiación solar y a la composición de las mismas.

Por lo tanto, el inventar un cemento fosforescente o cemento emisor de luz enfrenta el reto de hacer un cambio en la microestructura del cemento mismo, para que permita el paso de la luz a su interior y la luz generada en el interior del cemento salga al exterior.

Rubio Ávalos comentó que su cemento se obtiene por un proceso de policondensación, con materias primas como sílice (arena de río), desechos industriales (industria acerera, por ejemplo), álcalis (hidróxidos de sodio o potasio) y agua.

El proceso se lleva a cabo a temperatura ambiente y no requiere de hornos o altos consumos de energía por lo que su elaboración genera una contaminación muy baja comparada con el cemento tradicional y los plásticos comerciales.

El cemento emite luz después de cargarse con luz natural o artificial. La emisión de luz puede durar hasta 12 horas, una noche entera, cargando el cemento durante el día por un periodo similar.

“Las aplicaciones son muy amplias, dentro de las que más destacan están el mercado arquitectónico: fachadas, piscinas, baños, cocinas, estacionamientos, etcétera; en la seguridad vial y señalamientos; en el sector de generación de energía, como plataformas petroleras”, detalló el investigador.

“Y en cualquier lugar que se desee iluminar o marcar espacios que no tengan acceso a instalaciones eléctricas, dado que no requiere un sistema de distribución eléctrica y se recarga sólo con la luz. La durabilidad del cemento emisor de luz se estima mayor a los 100 años y es fácilmente reciclable por sus componentes materiales”, apuntó.

A partir de esta innovación, empresas europeas toman la base y referencia científica y tecnológica del cemento desarrollado por el investigador mexicano para nuevos desarrollos, además se comenzó a patentar y comercializar en Europa.

Rubio Ávalos también tiene registrada la patente de un geopolímero antibacterial, un material útil para preservar un ambiente esterilizado en espacios de los sectores salud y de alimentos. Al aplicarse en lugar de piso y paredes en construcciones, tiene un efecto de absorción y eliminación de las bacterias.

La novedad de esta tecnología se basa en que está formada por un gel tipo ‘jaula’ con alta afinidad al agua, lo cual permite que exista una difusión bacteriana al interior del material.

José Carlos Rubio Ávalos es investigador adscrito a la Facultad de Ingeniería Civil de la UMNSNH.

Fuente:  Notimex | obrasweb.mx

Así es la primera sonda privada que pretende llegar a la Luna en 2017

Aparte de las visitas tripuladas del programa Apollo, solo tres países han llegado a la superficie de la Luna con sondas no tripuladas: Estados Unidos, Rusia y China. Si SpaceIL tiene éxito, Israel será el cuarto país. La compañía acaba de mostrar los primeros diseños de su nave.

La sonda es obra de la compañía privada Israelí SpaceIL, que acaba de firmar un acuerdo con SpaceX para que su sonda despegue con rumbo a la Luna en 2017. La primera fase de este viaje tendrá lugar a bordo de uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX.

Así es la primera sonda privada que pretende llegar a la Luna en 2017

Una vez en órbita, la sonda activará sus propios motores para alcanzar la Luna y aterrizar sobre ella. Los componentes electrónicos encargados de tomar las imágenes así como el resto de sensores que se vayan incorporando se alimentarán de paneles solares. Los componentes están comenzando a diseñarse ahora con la ayuda del prestigioso diseñador industrial israelí Alex Padwa, así que es probable que el aspecto final del vehículo no sea exactamente el que vemos ahora..

La sonda de SpaceIL es una de las participantes en el reto Lunar XPRIZE puesto en marcha por Google. El primero que logre poner una sonda en la luna que explore al menos 500 metros y envíe fotos y vídeo de su superficie en alta definición se hará con un premio de 30 millones de dólares. El lanzamiento del Falcon 9 que llevará esta sonda está previsto para el 31 de diciembre de 2017.

Fuente: | Lunar XPRIZE

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Es una de las preguntas más antiguas formuladas por el hombre: levantar la vista al cielo, a las estrellas, y preguntarse si estamos solos en el universo. Si somos únicos. La realidad: estamos más cerca que nunca de encontrar vida extraterrestre, y usamos técnicas muy variadas para ello. Son estas:

Una aguja en un pajar

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Cuando buscamos vida extraterrestre, el principal aliciente para encontrarla se convierte al mismo tiempo en la mayor dificultad: el inmenso tamaño del universo. Que el universo (tal y como lo conocemos, en cualquier caso) sea tan grande multiplica por un lado las posibilidades de que en algún rincón del mismo, posiblemente e incluso más cerca de lo que pensamos, haya vida alienígena. Por otro lado, ese mismo tamaño se vuelve en nuestra contra cuando queremos examinarlo buscando otras formas de vida. Es demasiado grande.

No hace falta irse sin embargo demasiado lejos: en 1992 descubríamos el primer exoplaneta. Fue el primer planeta encontrado por el hombre que orbitaba en torno a una estrella que no es el Sol. En noviembre de 2013, un estudio de la NASA colocó la cifra de planetas existentes en nuestra galaxia, la vía Láctea, en 8.800 millones. En total, un 25% de estrellas en la Vía Láctea contarían con planetas similares la Tierra.

Y eso sólo “aquí al lado” hablando en términos espaciales, en nuestra propia Galaxia. Se estima que el número de galaxias en el universo observable es de cien mil millones (100.000.000.000, eso son 11 ceros, amigos). Son números que ayudan a entender, si bien mínimamente, el tamaño absurdo del universo y que en realidad, el hecho de existan otras formas de vida ahí fuera es es mucho, mucho más probable que improbable.

Una de las ecuaciones más famosas en la búsqueda de vida extraterrestre es la de Drake. Formulada en 1961 por el entonces presidente del SETI, Frank Drake, estima la cantidad de civilizaciones (formas de vida inteligente por tanto) presente en nuestra galaxia susceptibles de ser localizadas por sus emisiones de radio.

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Cada una de esas letras, variables, representa diversos elementos que Drake consideró claves para el descubrimiento de vida extraterrestre. R describe el ritmo de formación de nuevas estrellas adecuadas en la galaxia. L el lapso en años en el que una civilización puede existir y las f describen particularidades como las fracciones de estrellas con planetas, fracciones de planetas con vida inteligente y las fracciones de vida inteligente que quieren comunicarse.

¿La realidad? Aunque se acepta su relevancia como una aproximación meramente teórica a la cuestión, no disponemos de los datos suficientes como para resolverla y las aproximaciones dan resultados que aportan desde cifras minúsculas hasta cientos de civilizaciones sólo en la Vía Láctea. Las estimaciones iniciales de Drake y su equipo en 1961 dieron como resultado 10 civilizaciones detectables en total.

Cómo estamos buscando

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Telescopio de Arecibo (Wikimedia Commons)

Las tres maneras principales con las que estamos buscando vida inteligente en otros lugares del universo son:

  1. Localizando exoplanetas y sistemas planetarios en torno a estrellas: Explicado de manera rudimentaria, dirigimos el Hubble hacia la estrella en cuestión y examinamos el trémulo de luz que producen los planetas al pasar por delante de la misma.
  2. Poniendo el oído: Es la famosa búsqueda de señales extraterrestres que realizan estaciones como la de Arecibo. Es quizá la más compleja de todas y la más dificultosa. La búsqueda que justifica en sí misma la expresión de “una aguja en un pajar”. Desde que comenzásemos a buscar vida inteligente por estas vías a mediados del siglo XX hemos captado algunas señales que han hecho saltar varias alarmas, pero la mayoría de veces han acabado por ser falsos positivos e interferencias de la propia Tierra.
  3. Sondas espaciales: El ejemplo más famoso son los discos de oro que acompaña a las sondas Voyager. Son discos que incluyen informaron sobre nuestra posición dentro de la Vía Láctea, del Sistema Solar y de las características del cuerpo humano. También incluye una grabación de hora y media con saludos, música y sonidos de diferentes partes de la Tierra. Que sea el más famoso no quiere decir que sea el más efectivo y más bien el equivalente a lanzar un mensaje en una botella al cosmos intergaláctico, como bien definió Carl Sagan. Alcanzará la estrella más próxima dentro de 40.000 años. Por otro lado, misiones como Curiosity y su exploración de Marte son el otro tipo de sondas mediante las que estamos intentando encontrar algún día vida fuera de la Tierra, aunque esta no sea inteligente. Europa, una de la lunas de Saturno, es otro de los lugares donde se baraja que podría haber vida en el Sistema Solar y se está comenzando a explorar la posibilidad de enviar sondas a explorarla.

La tecnología que empleamos para buscar está variando y evolucionando constantemente. En 2013 comenzamos a utilizar infrarrojos por primera vez, por ejemplo, y el telescopio James Webb, que se pondrá en órbita finalmente en 2018 para sustituir al Hubble supondrá un salto gigantesco en la eficiencia de la búsqueda (y parte de los motivos por los que la NASA asegura que encontraremos vida extraterrestre en 20 o 30 años)

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Imagen: NASA

¿Por qué no encontramos nada?

Si, como estamos viendo, las posibilidades de que haya vida extraterrestre son tan altas ¿Por qué no hemos encontrado todavía ninguna?

Aquí hay varios factores a tener en cuenta. Por un lado, no llevamos mucho tiempo haciéndolo, hablando en términos espaciales. De manera organizada y sistemática llevamos poco más de 50 años, insuficientes para explorar con detalle todo el espectro.

Luego está la cuestión tecnológica, la potencia en vatios que le hace falta a una civilización cercana para que esa señal llegue hasta la Tierra se mide en millones. Existe también la posibilidad, inquietante pero relativamente posible, de que simplemente seamos la primera civilización avanzada del universo. O del universo cercano. O del universo observable conocido. Una vez más, la inmensidad de cifras y dimensiones hacen que sea muy difícil determinar la causa exacta.

Y por último, cuando hablamos de vida extraterrestre tenemos que diferencia entre vida inteligente (en cuyo caso podrían ser más inteligentes o menos inteligentes que nosotros) y vida no inteligente. Esa vida no inteligente podría encontrarse, todavía, en sitios como Europa o incluso, quizá, Marte

No es el alien que esperas (probablemente)

¿Hay alguien ahí? Así estamos buscando vida en otros planetas

Hablar de Aliens es hablar, casi irremediablemente, de la ciencia ficción. Del ser antropomorfo con ojos gigantescos, dedos largos y tez azulada. La realidad, siempre tan poco romántica, es que probablemente no se parezcan en nada a cualquier imagen con la que el hombre haya especulado.

La mayoría de esas imágenes, parte de la cultura popular, crean alienígenas en base a lo que ya conocemos, al primer modelo que encontramos en la naturaleza. Ese modelo somos, para bien o para mal, nosotros mismos. Algunos estudios, teniendo en cuenta ciertas características físicas del universo, aseguran que serían enormes. Otros, que no tendrían una forma definida.

Lo que sí parece estar claro que es el agua formaría una parte esencial en esas formas de vida, inteligentes o no, y que su estructura molecular estaría basada en el Carbono como la nuestra. Especular con todo cómo serán esos extraterrestres, y cómo será el momento en el que finalmente lo descubramos no tiene por el momento demasiado sentido.

El día que descubramos que no estamos solos

Será, probablemente, un día comparable al descubrimiento de América o al día que el ser humano puso por primera vez el pie en la luna. El día en que entendamos, por fin, que no estamos solos en el universo y que la vida, creacionismos aparte, es reducida hasta su más absurda esencia como poco más que una consecuencia química.

El día en el que aspectos como la religión, la existencia de un Dios creador o conceptos básicos de la filosofía se verán cuestionados. Hasta que ese momento llegue, seguimos buscando. Y cada vez lo hacemos mejor.

Fuente: http://es.gizmodo.com

Imagen: First Step Studio/Shutterstock